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Burnout o síndrome de estar quemado

¿Qué es?

En 1974 el psicólogo Herbert Freudemberg observó en la clínica para adicciones donde trabajaba como, tras un año de colaboración, la mayoría del voluntariado que le apoyaba, sufría agotamiento, desmotivación, agresividad hacia pacientes, y manifestaban encontrarse “quemados”. Bautizó este procesó con el nombre de “burnout”

Aunque existente en otras profesiones, éste es un fenómeno típico en aquellas cuyo desempeño supone la atención directa a personas para ofrecerles apoyo. Profesionales que corren el riesgo de implicarse de una manera personal en sus problemáticas. Se puede producir un desgaste emocional por el trato con otras personas, ya que se puede querer “salvar el mundo” interviniendo en todas las dificultades, sentir que se da más de lo que recibes, o que las relaciones son injustas porque no se valora el esfuerzo que se realiza.

Los trabajos más vulnerables son los relacionados con la docencia, la educación, el ámbito de la intervención social, familiar y la atención residencial, el área médica y psicoterapéutica, la policía, personal de justicia…

El Burnout surge como respuesta a una situación de estrés continúo en el trabajo que genera una sensación de desbordamiento emocional. Se trata de un síndrome que despierta actitudes y sentimientos negativos (desinterés, hostilidad, etc.) hacia las tareas a ejecutar y las personas con las que trabajamos.

Es un fenómeno relacionado con el proceso llamado “dimisión interior” que hace referencia a una desconexión emocional y a la mera presencia física en el trabajo, sin involucrarse de modo efectivo. Trabajadoras y trabajadores padecen una serie de síntomas y sensaciones como el agotamiento emocional, la falta de realización personal, deshumanización y diversas manifestaciones físicas psicológicas y conductuales.

Situaciones que favorecen el burnout

Para comprender los factores que pueden desencadenar este proceso, tenemos que referirnos a dos dimensiones: el perfil de la persona trabajadora y las características del puesto de trabajo.

Perfil profesional

  • Idealismo excesivo. Altas expectativas en cuanto a los objetivos que se pueden conseguir en puesto de trabajo o metas profesionales demasiado elevadas. Hablamos de personas que por lo general son muy comprometidas con su desempeño laboral, pero puede ocurrir que no sean realistas con los objetivos a conseguir.
  • Nivel de autoexigencia elevado. Una obsesión continua por la perfección, una entrega absoluta al trabajo desatendiendo otras parcelas de gran importancia para conseguir una vida saludable (relaciones interpersonales, descanso, aficiones, etc.), puede llevar a procesos de ansiedad y frustración. Las personas que muestran una mayor vulnerabilidad son aquellas que se sobreexigen y que además cuentan con poca tolerancia al fracaso o la frustración.
  • Son personas comprometidas y capacitadas pero con carencias en algunas competencias, que les han hecho no medir bien los objetivos reales que podrían lograr y no tener en cuenta sus propias destrezas para conseguirlos, exigiéndose más de lo que podían lograr en ese momento y frustrándose.

Si nos proponemos grandes metas y nuestro nivel de autoexigencia es alto, probablemente no abandonemos ninguno de los retos propuestos y no pidamos ayuda. Si además carecemos de alguna competencia necesaria para realizar estas metas, pues puede que nunca cumplamos estas expectativas y acabemos padeciendo un síndrome como el de Burnout.

Características del puesto de trabajo

Al analizar a influencia del puesto de trabajo tenemos que hacer referencia a dos variables diferentes:

  • Clima laboral negativo: una de las causas más comunes y que genera más estrés es un clima laboral tenso, situación que se da con mayor frecuencia en ambientes excesivamente autoritarios.
  • Características del puesto de trabajo: la sobrecarga, la falta de recursos apropiados para el desarrollo de las tareas, la ambigüedad del propio rol profesional, los cambios permanentes, la falta de reconocimiento, la carencia de apoyo…

Además, de forma general, podríamos decir que una situación mantenida de estrés laboral puede ser el origen del burnout.

Algunos datos:

El burnout tiene graves consecuencias para la salud física y psicológica de quienes lo padecen, deteriorando además de manera grave su entorno sociofamiliar. Cansancio, fatiga crónica, cefaleas, úlceras, trastornos de sueño, ansiedad, culpabilidad, depresión… todo ello disminuye de una mera evidente la calidad de vida personal.

El sucumbir ante un síndrome como el que describimos disminuye la eficacia y rendimiento profesional originando una pérdida en la calidad del servicio. La situación de frustración personal ha podido ser originada o puede conllevar problemas de comunicación y de relación en el entorno laboral. Es además el origen de bajas y alto absentismo laboral.

Se trata de un riesgo emergente que va cobrando cada vez más importancia. Lo reflejan los datos ofrecidos por el Observatorio Permanente de Riesgos Psicosociales en su informe de 2007  según el cual un 36% del profesorado de secundaria sufre burnout. http://212.170.242.18/slaboral/observ/DOCUMENTOS/informe07.pdf

Según el informe Cisneros IX http://el-refugio.net/Estudio-cisneros-IX.pdf que analiza los riesgos psicosociales del profesorado en la comunidad de Madrid, el 22% de estas y estos profesionales están en Burnout y un 33% en una situación que raya este trastorno

En cuanto a la población médica observamos cifras parecidas. En un estudio publicado por Instituto de Investigación sobre Calidad de Vida, de la Universidad de Girona publicado en 2007, http://www.intramed.net/UserFiles/archivos/Trabajo%20Burnout.pdf, se concluye que 36.3% de profesionales sanitarios tienen la percepción de estar quemados o con burnout.

Según los resultados de estos estudios, observamos que en el mejor de los casos la incidencia del burnout es de un 22%, casi ¼ de la población activa en el sector correspondiente. Aún así, las medidas adoptadas siguen siendo insuficientes; a pesar de que muchos de estos casos acabarán con bajas superiores a los 100 días, o con un deficiente rendimiento laboral el resto de su vida profesional.

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